En 1860 "El Jardí" fue certificado como el tercer hotel de Barcelona.

En el Archivo Histórico de la Ciudad hay documentos en los que consta que en la plaza Sant Josep Oriol había una fonda para transportistas, fechada en el año 1640. El documento también manifiesta que había un huerto en la esquina entre la Plaza del Pi y la Plaza de Sant Josep Oriol. Pero, al parecer, los propietarios decidieron levantar un edificio de cinco niveles. Los materiales utilizados para la estructura fueron barro, paja y madera.

La fonda adyacente era una estructura típica con arcos de piedra que sustentaban el edificio de cuatro niveles. Los viajeros descansaban en las habitaciones de los niveles superiores, sobre los arcos de piedra. Debajo estaban los animales que contribuían a dar calor a la primera planta.

Con el transcurso de los años los dos edificios se consolidaron. Observando la fachada principal y la entrada del hostal situado en la Plaza de Sant Josep Oriol se puede distinguir la diferencia de niveles entre los dos edificios por las hileras de los balcones. Poco después los dos edificios parecen haber pasado a ser de un solo propietario, quizás el dueño de la fonda, ya que se construyó una escalera para unir ambas construcciones; "el Jardí" había nacido.

The last surviving stone arch is at the entrance of the hotel.

Debido a su localización "El Jardí" se convirtió en un lugar famoso, frecuentado por artistas conocidos que venían en carruajes elegantes. Naturalmente, la gente se paraba en la plaza para verlo todo.

Durante el siglo XX "el Jardí" fue cambiando de propietarios. La actual gerencia del edificio, que durante un tiempo estuvo bastante deteriorado, ha renovado el interior, respetando la fachada.

Las obras de remodelación fue ejecutadas en dos etapas, la primera justo antes de los Juegos Olímpicos de 1992 y la segunda se terminó en 2002 con la instalación, por primera vez, de un ascensor.